
“Bienvenidos a la tercera lección. Hoy exploraremos una de las leyes más citadas y poderosas del ocultismo: el Principio de Correspondencia. El Kybalion lo resume en una frase inmortal: ‘Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba’. Este principio nos revela que existe una armonía, un acuerdo y una correspondencia perfecta entre los diferentes planos de Manifestación, Vida y Ser. ¿Por qué? Porque todo emana de la misma Fuente. El Universo no es un caos de partes desconectadas; es un todo ordenado y fractal. Lo que sucede en el nivel macrocósmico (el universo, las galaxias) se refleja en el nivel microcósmico (el átomo, la célula, el ser humano). Entender esto nos da una herramienta intelectual formidable: podemos deducir la naturaleza de lo desconocido observando lo conocido.”
“Para facilitar nuestro estudio, los Hermetistas dividen el Universo en tres Grandes Planos: El Plano Físico, el Plano Mental y el Plano Espiritual. Es vital entender que estas divisiones no son ‘lugares’ geográficos separados por muros. Son grados en una misma escala, como las notas en un piano o los colores en el espectro de luz. Se diferencian solo por su frecuencia vibratoria. El Plano Físico es el más denso; el Espiritual, el más sutil. Pero el Principio de Correspondencia nos enseña que las mismas leyes que gobiernan el movimiento de los planetas en el plano físico, gobiernan el movimiento de los pensamientos en el plano mental y el movimiento del espíritu en los planos superiores.”
“El Kybalion nos dice que este principio es de aplicación universal. Piensa en la geometría. Si conoces las propiedades de un triángulo, puedes aplicar esas reglas tanto a un triángulo dibujado en un papel como a un triángulo formado por tres estrellas distantes. De la misma manera, si estudiamos, por ejemplo, el nacimiento, crecimiento y muerte de una planta (Plano Físico), podemos entender por correspondencia cómo nacen, crecen y mueren las ideas (Plano Mental) o incluso cómo evolucionan los mundos. El Principio de Correspondencia nos permite rasgar el Velo de Isis. No necesitamos ver a Dios cara a cara para entender ciertos atributos divinos; podemos mirar la creación y, por correspondencia, entender al Creador, tal como analizamos a un artista a través de su obra.”
“¿Cómo aplicamos esto hoy en nuestra vida? El Principio de Correspondencia es la base de la solución de problemas mediante la analogía. Si te encuentras atascado en un problema emocional o mental complejo, busca su correspondencia en el mundo físico. Por ejemplo, si sientes mucha ‘presión’ mental, observa qué sucede con la presión física: necesita una válvula de escape o explota. Por correspondencia, tu mente necesita una válvula de escape. Si te sientes estancado, observa el agua: el agua estancada se pudre, el agua en movimiento se purifica. Tu vida necesita movimiento. Al observar cómo la naturaleza resuelve sus desafíos en el plano físico, encontrarás la solución para tus desafíos en el plano mental y espiritual.”
“Este principio también nos advierte: lo que hacemos en un plano afecta a los otros. No puedes descuidar tu cuerpo físico y esperar claridad mental perfecta, ni puedes tener pensamientos tóxicos y esperar salud física radiante. Hay una correspondencia directa. El antiguo hermetista sabía que para elevar su estado espiritual, a veces debía comenzar ordenando su entorno físico (su templo). ‘Como es adentro, es afuera’, es otra forma de ver este principio. Si tu mundo exterior es un caos, es muy probable que corresponda a un caos interno. Ordena tu mente, y tu realidad externa se ordenará por correspondencia. Ordena tu entorno, y tu mente encontrará paz.”
“El Principio de Correspondencia es una linterna en la oscuridad. Nos permite ver patrones donde otros solo ven caos. Nos permite entender a los ángeles estudiando a los hombres, y entender a los hombres estudiando los átomos. Para la próxima lección, te dejo una tarea: observa tu vida. Mira tu habitación, tu escritorio, tus relaciones. ¿Qué te dicen sobre tu estado interno? Recuerda: ‘Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera’. En nuestra siguiente clase, pondremos todo esto en movimiento con el Tercer Principio: La Vibración.”